viernes, 1 de junio de 2012


Dicen que debemos amarnos a nosotros mismos antes de que otra gente aprenda a querernos, pero no es tan fácil como parece. A veces necesitamos que alguien nos acepte y nos quiera primero. Así, aprenderíamos a vernos a nosotros mismos a través de los ojos de esa persona y aprender a querernos.


- ¿Cuánto dura la canción?- Pues… tres minutos treinta segundos.
-Pues me sobran los treinta para decirte lo que quiero.Soy amigo de Chuli… ¿sabes que graba las megafonías con tu voz y las escucha algunas noches?-No, no lo sabía- No sé qué pensarás tú, pero alguien que hace algo así suele estar enamorado, ¿sabes? Pero Chuli, mis amigos y yo somos muy torpes, y hacemos difícil lo fácil y siempre cogemos el camino largo… ¿pero sabes por qué?- …(niega con la cabeza)- Por miedo. Y yo puedo hacer las cosas más absurdas…puedo falsificar expedientes, robar pulmones, contratar travestis, puedo hacer de todo… pero me tiemblan las piernas para invitar a un café a la chica que me gusta…porque el día que lo haga y me diga que no, yo no podré seguir enamorado. Y así llevo 13 años, 13 años buscando excusas para no decirle a Natalia que la quiero…a la única chica que me sonreía sin mirarme a los hierros…perdóname, ¿cuánto queda de canción?- Unos 40 segundos, más o menos…- Y ahora me doy cuenta de que sólo necesitaba una canción de tres minutos y medio para decirlo, sólo tres minutos y medio, me sobraría el estribillo… Yo ya he perdido hasta a mis amigos, no sé que seré sin ellos…pero tú no puedes perder a Chuli…y si escoge el camino largo, sal a buscarlo, porque es el tío más grande del mundo, el más grande…(Fuga de cerebros).                                       






 
 Yo suelo sentirme como un bicho raro, no soy capaz de pasar de una cosa a otra así, sin más. La mayoría de  personas, 
cuando tienen un vinculo con una persona lo rompen, la olvidan, pasan a otra cosa y olvidan como si nada hubiera pasado. Creo que jamás he olvidado a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias. No se puede reemplazar a nadie, lo que se pierde se pierde. Cada vez que he acabado una relación me afecta muchísimo, jamás me recupero del todo. Por eso pongo mucho cuidado en las relaciones, porque me duelen demasiado.("Antes del atardecer")

Las nuevas generaciones van cambiando, se van transformando... en algunas cosas mejora, pero en cambio, en la mayoría van empeorando... las tradiciones no se conservan, la esencia de la humanidad, de lo que un día fue va desapareciendo... está bien avanzar en la sociedad en todos los ámbitos, pero sin que le verdadera esencia se pierda, ya que eso es lo más importante...












Se llega a un grado de desesperación tal en el que de repente lloras sin saber la causa. Te conmueve cualquier cosa, recordar la sonrisa de un amigo. Sientes tus propias lágrimas en las mejillas y piensas: "Estoy llorando". Luchas contra ello pero los esfuerzos son vanos. Es el instante en el que la amargura ha abrazado con fuerza a tu alma. Entonces estás muerto. Eso sentía yo.


Guardé en mi mente los cuentos y poemas, las historias y los versos. Guardé en mi mente el frasco de galletas, las que horneaba la abuela. Guardé los regalos de papá y los regaños de mamá. Guardé en mi mente los recuerdos olvidados, guardé a personas desconocidas y a conocidas que se volvieron desconocidas. Guardé en mi mente mi niñez.





A veces tengo ganas de escapar de la rutina e irme, irme lejos.
a veces tengo ganas de saltar al vacío,
a la sensación de extrañeza fugaz que me enciende por las noches,
a veces tengo ganas de irme de mi vida.
Y regreso, regreso por la madrugada sin que mi cuerpo que duerme complaciente se de cuenta, regreso para hablar de cosas interesantes,
para hablar de la sombra que pasa cuando me escondo tras mi incomodidad,
y me acostumbro, y me canso y me vuelvo a ir.



“Y entonces lo comprendí. Habíamos sido unas magníficas compañeras de viaje, pero, en definitiva, no éramos más que dos solitarios pedazos de metal trazando su propia órbita cada uno. Desde lejos parecían bellos como estrellas fugaces. En realidad, sólo éramos prisioneros sin destino encerrados cada uno en su propia cápsula. Cuando las órbitas de los dos satélites se cruzaban casualmente, nos encontrábamos. Quizá simpatizábamos. Pero sólo duraba un instante. Momentos después volvíamos a estar inmersos en la soledad más absoluta. Y algún día arderíamos y quedaríamos reducidas a nada”.

(Sputnik mi amor, Murakami)

- Lo que pasa es que ahora la gente se esconde, por miedo a ser realmente ellos, por miedo a caer en boca de otros- tarda unos minutos en seguir formulando en su gran cabeza, llena de anécdotas, lo que estaba por decir esa señora con arrugas- Por miedo a caer en boca de los que les falta sensibilidad, valentía para saber quienes son. Entonces, los sentimientos se empiezan a esconder. La gente ya no parece humana, parece piedra sólida e impenetrable.


- Cambiaste mucho, nunca fuiste así. Nunca se me cruzo por la cabeza que termines así… - ¿ Nunca cambiaste?.- la interrumpió la muchacha, con su delineador corrido por las lagrimas- ¿Siempre fuiste la misma? ¿Siempre tuviste canas y usabas tintura para cubrirlas? ¿Siempre fuiste así de alta, siempre tuviste tantas caderas? ¿ Siempre tuviste un jefe?. ¿Nunca te dio miedo querer a otra persona después de que dejaste a ir una que querías mucho? ¿Nunca tuviste una duda? ¿Sabes las definiciones de cada palabra?. ¿Siempre pensaste que ibas a ser periodista? ¿ Nunca habías soñado con nada más? ¿Siempre pensaste que ibas a terminar con papa? ¿ Nunca tuviste miedo a lo que lleguen a decir sobre vos, si ibas a una dirección contraria a la que te dictaban?. ¿Siempre fuiste tan responsable? ¿Nunca amaneciste en una cama despeinada junto a alguien? ¿Tu corazón siempre permaneció igual? ¿Tus ideales? ¿ Tus dientes?- tomó un respiro para seguir- Dudo que alguna vez te hallas imaginado como estas ahora, y mírate, sos lo que sos y no es el fin del mundo. ¿ Por qué no puede ser lo mismo conmigo?



No hay comentarios:

Publicar un comentario